Operación de tienda
Cómo controlar caducidades en una tienda de abarrotes sin revisar todo al final
Aprende cómo controlar caducidades en tu tienda de abarrotes con una rutina simple de revisión, rotación y registro para reducir merma.

El problema casi nunca empieza con una caja completa vencida. Empieza con dos yogures al fondo del refrigerador, unas galletas detrás de la mercancía nueva o una lata que nadie vio porque el anaquel siempre se rellena por delante. Cuando llega el momento de revisar todo, la tienda ya perdió producto, tiempo y quizá la confianza de un cliente. Controlar caducidades no exige revisar cada pieza todos los días. Exige que la revisión tenga un lugar fijo dentro de la rutina de la tienda.
La meta es sencilla: detectar con tiempo lo que necesita rotarse, venderse primero, apartarse o revisarse con el proveedor. No se trata de convertir el mostrador en una auditoría. Se trata de evitar que la mercancía nueva esconda a la anterior y de dejar una señal clara cuando algo necesita atención.
Distingue la fecha antes de tomar una decisión
No todas las fechas en un empaque significan lo mismo. La NOM-051 publicada en el Diario Oficial de la Federación regula el etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados. Revisa la leyenda exacta de cada producto y las indicaciones de conservación; no conviene tratar igual una fecha de caducidad y una de consumo preferente, ni decidir por la apariencia del empaque. Si encuentras un producto con etiqueta dañada, envase abierto, abombado o una fecha que no puedes leer, sepáralo para revisarlo según las indicaciones del fabricante y de tu proveedor.
Trabaja por zonas y no intentes revisar toda la tienda de golpe
Una revisión enorme al final del mes suele posponerse porque nunca hay un rato perfecto. En cambio, divide la tienda en zonas pequeñas y asigna una a cada día o a cada entrega. Por ejemplo, lunes para lácteos y refrigerados, martes para botanas, miércoles para enlatados y jueves para bebidas o bodega. El orden exacto depende de tu tienda, pero conviene empezar por los productos con menor vida útil, los que reciben más movimiento y los que suelen quedar escondidos.
La revisión debe ser corta y concreta. Saca hacia adelante lo que tiene la fecha más próxima, revisa la parte trasera del anaquel y anota solo las excepciones: productos por rotar, piezas dañadas o una fecha que requiere confirmación. Así la persona que toma el siguiente turno no tiene que adivinar qué quedó pendiente. Si la mercancía está en bodega, inclúyela en la misma zona. Una caja olvidada atrás también cuenta como existencia y puede terminar vencida sin que nadie la vea.
Haz que recibir mercancía ayude a la rotación
El mejor momento para evitar que una fecha se pierda es cuando llega el proveedor. Antes de acomodar una entrega, compara la presentación, cantidad y condición del empaque. Después coloca lo recién recibido detrás de lo que ya estaba en el anaquel, siempre que el tipo de producto y sus indicaciones de almacenamiento lo permitan. Esta rotación sencilla evita que lo anterior quede atrapado al fondo solo porque llegó una caja nueva.
Conviene registrar también las diferencias en el momento: una caja que llegó golpeada, un producto que no corresponde al pedido o una fecha que no encaja con la rotación habitual. Nuestra guía sobre cómo recibir mercancía de proveedor puede ayudarte a convertir ese momento en una revisión breve, antes de mezclar la entrega con el resto de la tienda.
Registra la merma para encontrar el patrón
Cuando hay que retirar un producto, anotarlo como merma puede parecer un paso extra. Pero sin ese registro la pérdida se vuelve invisible: el inventario solo deja de cuadrar y el siguiente pedido se hace con una cantidad equivocada. Anota producto, presentación, cantidad, zona y motivo. No necesitas una hoja complicada. Con esos datos basta para notar si el mismo producto vence seguido, si una presentación rota poco o si se está comprando más de lo que la tienda puede mover.
La respuesta no siempre es dejar de vender ese artículo. Puede ser pedir menos, cambiar la frecuencia del pedido, moverlo a un lugar más visible o revisar si otra presentación se vende mejor. Llevar el control de inventario de tu tienda de abarrotes ayuda a que esa decisión se apoye en lo que entró y salió, no solo en una impresión del anaquel.
Una rutina de diez minutos protege más que una revisión heroica
Prueba una rutina pequeña durante dos semanas: revisa una zona, rota lo que corresponda, separa excepciones y registra la merma. Después revisa qué zona dio más trabajo y ajusta la frecuencia. El hábito debe poder mantenerse incluso cuando hay clientes esperando. Si depende de que una persona se acuerde al final del día, terminará fallando justo en la semana más ocupada.
Punto Listo puede ayudarte a registrar compras, movimientos de inventario y ajustes para que las existencias no dependan de una libreta. No sustituye revisar físicamente el producto ni las indicaciones de la etiqueta, pero sí deja una historia más clara de lo que entró, salió o se perdió. Si quieres probar ese flujo en una tienda conectada, prueba Punto Listo durante 14 días sin tarjeta.


